
El fandom agoniza.
Se Compasivo: Remataló.
Este fin de semana se ha producido una
Convención de Bttlestar Galactica. Ha reunido a más de 400 personas (un alto porcentaje de extranjeros, y de sitios tan lejanos como Canada), y pagando unas inscripciones en ocasiones importantes. Un exito.
El fandom español no ha acudido. Si yo hubiese tenido que desplazarme, no hubiese acudido.
En el fandom organizamos actos como las Hispacones. Ni en nuestros sueños más húmedos podemos soñar con una asistencia similar.
La Convención de Basauri constaba en exclisiva de un acto (repetido varias veces): Preguntas a los actores asistentes (
Edward James Olmos y
Mary McDonnell). Más precísamente podríamos decir que el único acto era adoración a los actores, y aún mejor, adoración a los personajes (Sí, como el Heroes fuera de Orbita, abundaban las preguntas al personaje, en vez de al actor. Que patéticos somos a veces).
Es un modelo de convención que, francamente, a mi no me gusta (yo no soy tan mitomaniaco, me gusta el contenido, las reflexiones, los analisis). Pero el público asistente lo disfrutó.
A ese público no pertenece al fandom. No se considerará seguidor del género (aunque lo sea). No le interesa nuestra visión de la CF. Nunca acudirá a nuestros actos.
La Ciencia Ficción está pasando por un gran momento. Tanto películas como Avatar o la carretera, series de televisión (Galactica, Lost..) o novelas como La mujer del viajero del tiempo o Jonathan Strange y el Señor Norrel, o la propia La carretera, son grandes obras, pero no son obras del gueto.
Mirandonos el ombligo, creyendonos los guardianes de la ortodoxia, hemos permitido que el mundo, que no nos ha esperado, nos deje de lado. Y hemos aplaudido, considerandonos mejores.
Y ya no hay remedio.
Ese intento de darnos a conocer, esa voluntad de abrir el género al público, de la que siempre alardeamos, es una causa perdida.
La Ciencia Ficción ya se ha abierto al mundo, pero sin nosotros. El público ya tiene lo que quiere, y no se lo damos nosotros.
El fandom está agonizando.
Podemos rematarlo, e integrarnos en la corriente general (que contiene Ciencia Ficción, aunque no la llamen así), o por el contrario, podemos seguir cuidando del cadaver, y que parezca que sobrevive con nuestra generación (exclusivamente con nuestra generación. Hay poca gente realmente joven).
No es tampoco mala esta segunda solución. Al fin y al cabo, nos lo pasamos bien.
Pero dejemos de engañarnos a nosotros mismos.
Este género, tal como lo hemos entendido el el llamado fandom, ha muerto.